Viví en La Plata. Una ciudad cuadrada y torcida, características habituales de muchos de sus habitantes que pueden combinar ambas características o una por vez. Ahora estoy en Montevideo, una ciudad de la que me vuelvo a enamorar cada día, gracias a su Rambla y su aire de mar. Soy una Santa en Remera, alguien que vuelve sin amor por amor, una y otra vez. En este blog quizá paseen por los pensamientos que trae tanto aire viciado entre tilos, smog, diagonales y río-mar.
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martes, 30 de abril de 2013
viernes, 28 de septiembre de 2012
"La guitarra es una herramienta de encuentro”
Con
una postura que simula introvertida, ella atraviesa el largo pasillo,
las manos en los bolsillos, los hombros apenas levantados y la
guitarra que le cruza la espalda y se le asoma por detrás. Su pelo
está recogido y apenas cae en suaves rulos. Tiene mirada firme y la
voz grave (aunque eso lo sabremos, sobre todo, cuando cante y ruja
sus versos). Lleva jeans anchos y championes. Está dispuesta a
ayudar, a colaborar, a cantar. Y con cantar se propone cambiar. Es
Pata Kramer.
sábado, 14 de julio de 2012
UTAA: 50 años de acción y solidaridad
Exposiciones en el MUME
UTAA: 50 años de acción y solidaridad*
El fotógrafo y comunicador Moisés Quintanilla está
reconstruyendo la historia del sindicato UTAA a partir de fotografías y expone
un adelanto de esta investigación en el MUME hasta fines de julio. Pasado y
presente se cruzan en las historias de los cañeros y las cañeras, que marcharon
junto a Raúl Sendic y hoy lo llevan como bandera.
Por Azul Cordo
![]() |
| Romana Boneto. Presidenta de Asociación de Mujeres de UTAA |
Raúl Sendic junto a Marcelino Dutra en un campamento. Niños y niñas que
corretean descalzos en torno a una olla popular. La Tigra en la entrada de su
rancho de paja y chapa. Cañeros de Bella Unión en la redacción de Época. Estudiantes de Bellas Artes el 1º
de mayo del ’68 quemando una rata frente a la Embajada de Estados
Unidos. Imágenes rescatadas entre Montevideo y Bella Unión por Moisés
Quintanilla para reconstruir la historia de UTAA (Unión
de Trabajadores Azucareros de Artigas), el sindicato de cañeros que 50
años después de su creación sigue luchando por trabajar la tierra de manera
digna y sin explotación patronal ni del mercado, para que la tierra sea de
quienes la trabajan.
Salvadoreño
exiliado en Uruguay, donde vive desde hace 20 años, Moisés es fotógrafo y
comunicador y trabaja de manera independiente para distintos medios. Siguiendo
el Movimiento por la Tierra,
para dar cobertura periodística, de su renovación por el reclamo de tierras,
pedidos de expropiación, reclamos ante el Instituto de Colonización por el peludo
Ney Thedy, Quintanilla fue conociendo más y más la historia de UTAA y las vidas
de quienes constituyeron y sostienen hoy este sindicato.
“La
historia de UTAA es muy particular y logra entrar en la trama del Uruguay
entero”, señala Moisés emocionado tras la inauguración de la exposición en el
MUME “UTAA. 50 años de acción y solidaridad”, el pasado 9 de junio.
Siguiendo sus reivindicaciones, y con un aniversario tan importante como es
medio siglo de existencia, este joven se planteó “reconstruir la historia de
UTAA a partir de fotos”. “Esta muestra es el inicio para que la historia se
reconstruya”, afirma, dado que espera que entre los visitantes, el boca a boca
y la difusión, se acerquen más personas vinculadas a lo que fue (y es) UTAA y
brinden material gráfico, fotográfico y documental para poder hacer una trama
colectiva de este movimiento de trabajadores cañeros.
viernes, 13 de mayo de 2011
Madrecita Santa
El mito de la madre perpetúa el sistema patriarcal
Guadalupe Cruz Jaimes (CIMAC)
El amor e instinto maternal son construcciones culturales que son
aprendidas y reproducidas por las mujeres, señala Lorena Saletti Cuesta,
investigadora de la Universidad de Granada, España, en su libro “Propuestas
teóricas feministas en relación al concepto de maternidad”.
Mientras la capacidad de parir es algo biológico, la necesidad de convertir
la maternidad en un papel primordial para las mujeres es resultado del
mandato social, refiere el análisis.
La investigadora indica, con base en diversos estudios feministas, que “la
maternidad es un sentimiento variable que depende de la madre, de su
historia y de la historia”.
La construcción cultural de la maternidad crea “un nuevo tipo de vínculo y
un nuevo mito: la creencia de que toda mujer no sólo es madre en potencia,
sino que es madre en deseo y necesidad. No existe el instinto maternal, la
maternidad es una función que pueden o no desarrollar las mujeres”.
Al designar el ser madre como un hecho natural, “la ideología patriarcal
sitúa a las mujeres dentro del ámbito de la reproducción biológica, negando
su identidad fuera de la función materna”, explica Saletti.
Agrega que el hecho de que las mujeres son las que procrean es invariable,
pero esta posibilidad biológica “se convierte en un mandato social a través
de la afirmación del instinto materno universal en las mujeres”.
Así, el mito del instinto maternal, supuestamente natural e intrínseco,
predestina a las mujeres a ser madres para que posteriormente se dediquen
con prioridad al cuidado de sus hijas e hijos.
La consideración de la maternidad como natural e inevitable, dictamina que
toda mujer debe querer y debe ser madre, y quienes biológicamente no puedan
serlo o se nieguen a ejercer esta función “son desviadas o deficientes como
mujeres”.
Culturalmente, a las mujeres no sólo se les exige ser madres, ellas deben
hacerlo con el “amor incondicional” que la sociedad demanda, si no
demuestran ese afecto son calificadas de “malas madres”.
Para la teórica feminista Simone De Beauvoir, cita Saletti, el lugar que
ocupan las madres en la sociedad es un lugar de subordinación y de exclusión
de la categoría sujeto social.
Los ámbitos público y privado colaboran por igual en mantener el sistema
social, pero no gozan del mismo prestigio dentro del mismo, ya que la
procreación y crianza de los niños y niñas no es reconocida como un trabajo
productivo para la sociedad, sostiene.
La mitificación de la maternidad sirve para ocultar la poca importancia
real que la sociedad otorga a este laborioso, complejo y determinante
trabajo. Como ser madre es algo “natural” tampoco se reconoce el alto costo
personal que la maternidad supone para las mujeres, señala Marta Lamas en su
artículo “Madrecita Santa”, contenido en el libro Mitos mexicanos.
El desmoronamiento del mito de la madrecita santa debería llevar, pues, a
una redefinición de una nueva forma gozosa, compartida y responsable de
tener y criar hijos. Dejar de considerar la maternidad como sinónimo de y
empezar a considerarla como un hecho amoroso que requiere, para poder
ejercerlo a plenitud, de un paso previo: el amor de la mujer a sí misma,
concluye la experta.
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